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Portaviones norteamericanos en las costas de Venezuela.
 

"No hay forma posible hoy, de analizar la realidad de Venezuela al margen de los intereses del imperio norteamericano y de la concepción ideológica que el pueblo y su gobierno decidieron transitar"

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA. Contextualizar la nueva aventura petrolera estadounidense y la situación de Venezuela resulta imprescindible para el movimiento revolucionario comprender la complejidad del momento histórico actual. La exposición de esta realidad contextual, tanto del sistema capitalista mundial, como de la sociedad en su conjunto, permite dimensionar la relevancia de los acontecimientos, tendencias, fenómenos y procesos en curso.

En este marco se configura un escenario que da lugar a un cuestionamiento incómodo, aún difícil de responder: un verdadero experimento histórico que desafía y pone en entredicho los supuestos tradicionales de las teorías sobre las transiciones políticas: ruptura total, negociación pactada, y la influencia de factores económicos, culturales y sociales, nada que ver en el contexto actual de Venezuela.

Si algunas teorías se pueden enarbolar, están vinculadas a la consolidación y a la calidad de la democracia y esto se desprende del análisis de las nuevas instituciones, funcionalmente estables, superando conflictos y estableciendo reglas de juegos claras en beneficio del pueblo, más que de concepciones doctrinales desde el punto de vista político y del ejercicio práctico de la misma.

Podemos abordar algunos factores que pueden obrar a favor o en contra del tablero político, tanto nacional como internacional, por ejemplo: a lo interno, Venezuela cerró el 2025 con un crecimiento económico significativo, estimado entre 6.5 % y el 9 % liderando el crecimiento económico en América Latina, según datos oficiales de un organismo como  la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas, creada el 25 de febrero de 1948..

Este crecimiento fue impulsado tanto por el sector petrolero como por actividades no petrolera, es decir, que el Gobierno Bolivariano y la CEPAL reportan un crecimiento de 6.5 % al 9 % para el cierre de 2025, con estimaciones del Banco Central de Venezuela (BCV) apuntando a cifras cercanas al 9 %.

Si bien el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reconoce la persistencia de desafíos como la inflación elevada, las presiones cambiarias y las restricciones fiscales, por la naturaleza de esta agencia de la ONU no contextualiza este panorama económico, porque dichas dificultades no pueden analizarse de manera aislada, ya que responden, fundamentalmente, a factores internacionales, como la injerencia de Estados Unidos y otros actores globales.

En este sentido, el bloqueo impuesto por Estados Unidos, que es lo mismo que decir el imperialismo norteamericano, profundizado y ampliado a partir del 18 de marzo de 2021, junto con los embargos recurrentes y el despojo del patrimonio nacional por parte de esta potencia criminal, han tenido un impacto determinante en la situación económica y social de la nación de Bolívar, y el comandante Hugo Chávez.


El proceso venezolano: antecedentes históricos de intervención externa y control de recursos estratégicos


Para comprender el proceso, que en la actualidad vive la República Bolivariana de Venezuela actual, más allá de la personalización política, es necesario revisar precedentes históricos que permiten identificar patrones de intervención externa asociados al control de recursos estratégicos, especialmente el petróleo.

Para reforzar la historia de las ideas políticas; en Irán, 1953, ocurrió uno de los episodios más importantes del siglo XX: el derrocamiento del primer Ministro, Mohammad Mosaddeq, mediante un Golpe de Estado, con participación directa de Estados Unidos y Reino Unido. Entrando en contexto, Irán era una monarquía constitucional, Mosaddeq el Primer Ministro, elegido legalmente por el Parlamento.

En 1951 Mosaddeq nacionalizó la industria petrolera que estaba controlada por la ANGLO-IRANIAN OIL COMPANY (británica), esta decisión afectó directamente los intereses económicos del Reino Unido, y, de manera indirecta, a los EE. UU.

Si bien es cierto que el conflicto inicial era con Gran Bretaña, no menos cierto es que Estados Unidos intervino por dos razones fundamentales: a) Guerra fría, con temor a que Irán se acercara a la Unión Soviética; b) intereses estratégicos, donde Irán era clave por su petróleo y su ubicación geopolítica.

Es bueno destacar que ese golpe de 1953 se denominó (operación AJAX), organizado por la CIA-EE. UU., y el M16-REINO UNIDO. Donde estos utilizaron como método el financiamiento de protestas y disturbios, compra de políticos, militares y medios de comunicación y una amplia campaña de desinformación en contra del primer ministro Mosaddeq.

En Irak, en el año 2003, ocurrió la invasión militar encabezada por Estados Unidos y el Reino Unido, que terminó con el derrocamiento de Saddam Hussein y dio inicio a un período de conflictos, ocupación e inestabilidad, que marcó negativamente ese país.

La justificación de la invasión, según los gringos, es que Irak poseía armas de destrucción masiva (ADM), tenían vínculos con grupos terroristas y representaban una amenaza para la seguridad internacional; en conclusión, ninguna de estas acusaciones fue comprobada posteriormente, ¿qué pasó después?, pues lo más grave, el desmantelamiento del Estado Iraquí, una guerra civil y sectarismo.

Con el surgimiento del Estado  Islámico (ISIS), las consecuencias posteriores fueron humanas y materiales; cientos de miles de civiles muertos, millones de desplazados, infraestructura destruida y trauma social profundo, desde el punto de vista de la geopolítica Irán aumentó considerablemente su influencia en Irak, Estados Unidos perdió credibilidad internacional, Medio Oriente se volvió más inestable y con radicalización regional, pero, después de la caída de Saddam, el gobierno de ocupación liderado por Estados Unidos, estableció la coalition provisional Autority (CPA), que tuvo  el control de la economía iraquí, incluyendo el sector petrolero.

Otro referente importante es la intervención en Libia, que terminó con el derrocamiento y muerte de Muamar Gadafi, y dejó el país en una crisis prolongada. En marzo de 2011, el Consejo de seguridad de la ONU aprobó la resolución 1973, donde Estados Unidos, Francia, Reino Unido y otros países de la OTAN lideraron bombardeos aéreos.

Debemos destacar, que el petróleo es el punto de convergencia de estas intervenciones imperialistas: Libia posee una de las mayores reservas de África, y era propiedad del Estado, en fin, con el colapso de Libia, no se consolidó un gobierno, surgieron dos y en ocasiones más gobiernos rivales, proliferación de milicias armadas, guerra civil intermitente, intervención indirecta de potencias extranjeras (Turquía, Rusia, EE.UU., Egipto y Francia, es decir, que en el 2011 Libia pasó de ser un Estado revolucionario, popular y funcional a un Estado fallido.

Irán (1953), Irak (2003) y Libia (2011) constituyen tres referentes históricos que permiten contextualizar y detectar patrones comunes en materia de intervenciones externas, control de recursos estratégicos y sus consecuencias políticas. En el caso de Irán (1953), el recurso clave fue el petróleo. El tipo de intervención consistió en un golpe encubierto, llevado a cabo por los servicios de inteligencia británicos (MI6) y estadounidenses (CIA).

El resultado inmediato fue el derrocamiento del primer ministro Mohammad Mossadeq, mientras que la consecuencia a largo plazo fue la consolidación del autoritarismo del Sha. En Irak (2003), nuevamente el petróleo constituyó el recurso estratégico central. La intervención se materializó mediante una invasión militar directa. El resultado inmediato fue la caída del gobierno de Saddam Hussein; sin embargo, la consecuencia a largo plazo fue la conformación de un Estado débil, atravesado por el sectarismo y una guerra prolongada.

Por último, en Libia (2011), el petróleo volvió a ocupar un lugar central. La intervención se desarrolló a través de bombardeos liderados por la OTAN, con respaldo del marco institucional de la ONU. El resultado inmediato fue la caída y muerte de Muamar Gadafi, mientras que la consecuencia a largo plazo derivó en un Estado fallido, dominado por milicias y una guerra civil persistente.


Diferencia entre el discurso imperialista y la realidad


Es sumamente importante para el pensamiento crítico y la construcción de una memoria colectiva capaz de razonar en cada situación y establecer diferencias claras entre la justificación pública y el interés real, el discurso imperialista y la realidad subyacente, es un patrón común, en la narrativa pública oficial manejan figuras cómo la democracia, los derechos humanos y la seguridad, pero en el fondo, lo que subyace es el control geopolítico, los recursos estratégicos y la influencia regional.

En conclusión, para esta parte del análisis, cuándo una nación controla recursos estratégicos, mantiene independencia política y carece de protección internacional fuerte, se vuelve vulnerable a intervenciones externa y el costo lo paga la población por décadas. Pero además queda demostrado que la caída de un gobierno no garantiza procesos de estabilidad, ni democratización ni desarrollo.


Venezuela en la coyuntura actual: soberanía, derecho internacional y tareas políticas


No hay forma posible hoy, de analizar la realidad de Venezuela al margen de los intereses del imperio norteamericano y de la concepción ideológica que el pueblo y su gobierno decidieron transitar. Un proceso que marca su punto de partida en el año 1999, con la llegada al poder de Hugo Chávez, la definición de la República Bolivariana y una nueva constitución en el 2007 y su reelección en 2012, dando paso al presidente Nicolás Maduro tras su muerte en el año 2013, convirtiéndose éste en el presidente constitucional de Venezuela.

En este contexto, resulta imperativo para el Movimiento Popular Dominicano (MPD) y las fuerzas revolucionarias del país, América Latina y el mundo, rechazar las acciones militares de Estados Unidos contra Venezuela, por constituir una franca violación al derecho internacional.

Los hechos ocurridos el 03 de enero del presente año, no tiene nada que ver con la narrativa que el gobierno de Donald Trump ha intentado construir; no es lucha contra el narcotráfico, no se trata de libertad, pero mucho menos de derechos fundamentales; es ver a Estados Unidos tratando de defender su hegemonía en la región y robarse las reservas de petróleo de la nación bolivariana. El ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente legítimo, Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, es una grosería imperialista, como lo calificó el sociólogo y politólogo argentino, Atilio Borón.

Las tareas del momento para las fuerzas revolucionarias de República Dominicana y particularmente para el MPD, es la movilización de masas permanente por el retorno incondicional del presidente Nicolás Maduro y su esposa a su madre Patria.

Además, cuestionar la acción genocida perpetrado en contra de un pueblo pacífico cómo Venezuela y abogar por el respeto a las normas internacionales y al principio de autodeterminación de los pueblos, pero también hacer conciencia, de que sienta un precedente peligroso para la región, por lo que es necesario plantear nuestra profunda preocupación y enérgico rechazo a la ofensiva criminal de Estados Unidos.

La no violación de la soberanía y los postulados de la carta de las Naciones Unidas tienen un alto valor, porque constituye un tratado internacional vinculante para todos los miembros de la ONU, al ratificarla, los países asumen obligaciones legales que prevalecen sobre otros acuerdos, la propia carta en el artículo 103, donde establece además, principios importantes del derecho internacional,  cómo la prohibición del uso de la fuerza, la solución pacífica de controversias y el respeto a la soberanía de los Estados; tres figuras jurídicas violentadas por el gobierno criminal de Estados Unidos.

 

¡¡Fuera yanquis del Caribe!!


¡¡Libertad incondicional para el presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores!!

 

Comisión Política del Movimiento Popular Dominicano (MPD)

08/01/2026

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