Jorge Puello Soriano (El Men): Ejemplo de lucha, resistencia y firmeza
"En la República Dominicana es imposible hablar de la lucha del pueblo durante los últimos 55 años sin hablar de Jorge Puello Soriano (El Men), ejemplo de firmeza, de compromiso y de resistencia"
Presentación de la biografía del camarada Jorge Puello (El Men)
En julio de 2015 el camarada Brígido Peguero (comandante Alfredo) escribió la siguiente biografía del también fallecido e histórico revolucionario y emepedeísta Jorge Pueblo Soriano (El Men) con motivo de la celebración de sus 89 años.
Este 10 de julio de 2026
cumpliría 100 años (El Viejo) como le decíamos cariñosamente nosotros sus
herederos.
Les celebramos póstumamente su
cumpleaños sin ninguna tristeza o dolor, pero si con mucha alegría y moral de
compromisos políticos e ideológicos para cumplir los objetivos revolucionarios
por los que combatió hasta su último día de vida un 29 de julio de 2017.
La generación actual de
revolucionarios/as está en el deber de levantar la bandera Rojinegra, al igual
que la bandera Roja de la Hoz y el Martillo, en estos difíciles momentos donde
el imperialismo yanqui y sus aliados mundiales arrecian de manera salvaje sus
prácticas y métodos neofascistas y ultraderechistas.
Este neofascismo está creciendo
en América Latina con los auspicios tecnológicos y militaristas del sionismo
israelita, cual engendro salvaje del trumpismo imperialista.
Reproducir la biografía del
camarada Men elaborada por el inolvidable compañero Alfredo debe significar una
oxigenación a nuestros pulmones revolucionarios y no una simple remembranza.
La República Dominicana ha venido
siendo empujada al cuadro del neofascismo imperialista- sionista por los
colaboracionistas del gobierno de Luis Abinader-PRM y demás oligarquías
entreguistas.
Concluimos: con los ejemplos del camarada Men, El Moreno, Alfredo y demás revolucionarios, debemos obligatoriamente que enfrentar decididamente este oprobioso sistema capitalista-neofascista.
Jorge Puello Soriano (El Men): Ejemplo de lucha, resistencia y firmeza
Este legendario luchador, hoy casi nonagenario, nació en una cuna muy humilde el 10 de julio del año 1926, hace 89 años. Su niñez, su adolescencia y su juventud transcurrieron en barrios capitalinos, como San Carlos, donde residía, y otros aledaños, en los cuales trabajaba, asistía a la escuela o se movilizaba de alguna manera buscando la sobrevivencia. Vivió en carne propia el terror de la dictadura trujillista, incluyendo desapariciones y crímenes inenarrables, lo que definitivamente influyó en el desarrollo de una personalidad rebelde, radical y comprometida con absoluta consecuencia en la lucha por la libertad y la justicia.
Otro acicate para delinear su
personalidad y su determinación de lucha y de defensa de la clase obrera fue su
vivencia en las fábricas, no sólo siendo testigo de la explotación cruel a la
que sometían a los obreros, sino viviéndola él mismo en su condición de obrero zapatero.
Eso lo llevó a la militancia sindical activa, llegando a ser dirigente del
histórico sindicato de zapateros del Distrito Nacional, hoy desaparecido, y
usurpado y vendido ilegalmente su local.
Comenzó a realizar actividades
remunerativas desde muy temprana edad para ayudar con el sustento del hogar,
compuesto por varios miembros. Recuerda que su madre doña Nina lo mandaba a
vender maní tostado, y que en una ocasión tenía hambre y se comió la mercancía
que le quedaba. Al preguntarle su madre que había pasado pues faltaba dinero,
él le dijo la verdad, y ella le dijo que por decir la verdad sería perdonado.
Así ha actuado en su vida partidaria y particular, diciendo siempre la verdad.
Comenzó como aprendiz de
zapatería y llegó a perfeccionarse en la confección de delicados estilos de
zapatos. Trabajó en varias fábricas de gran renombre en la época, como “La
Parisien”. En el fragor de su trabajo de zapatero conoció al señor Américo
González, padre del desparecido y asesinado militante revolucionario y cultural
Narciso González (Narcisazo), con el cual también compartió desde que aquel era
un niño.
Paralelamente a su trabajo,
asistía a la escuela. Durante el bachillerato asistía a la tanda nocturna, pues
tenía que trabajar durante el día. No logró hacerse bachiller. Cuando cursó el
tercer año de la Educación secundaria tuvo que abandonar los estudios. Pero ya
no sólo trabajaba, sino que estaba envuelto en el movimiento sindical a través
de dirigentes obreros tan emblemáticos como el desaparecido y asesinado Raúl
Cabrera.
El primer apodo que recibió entre familiares y
amigos del barrio fue “El Lebranche”, debido a sus habilidades y
desenvolvimiento en la cotidianidad de un barrio pobre donde sobrevivir
honestamente es un gran desafío. El sobre nombre de “El Men” le sería puesto
más tarde por los obreros azucareros de origen “cocolo” en el Ingenio Consuelo,
San Pedro de Macorís.
El inquieto zapatero no estaba
ajeno a la lucha que se gestaba contra el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo
Molina, dueño de todo y de todos, que tiranizó el país por más de 31 años. “El
hijo de Doña Nina” o “El Nieto de Tomás Puello”, como a veces se identifica
Jorge Puello, vivía “patio con patio” con los hermanos Ramos Peguero y sus
padres, los señores Chino Ramos Rojas y Colombina Peguero, decididos y firmes
antitrujillistas.
Los hermanos Ramos Peguero
decidieron irse a Cuba saliendo por Haití, para integrarse al movimiento
antitrujillista que se proponía acabar con la satrapía. Después de muchas
peripecias, incluyendo prisión en Haití, llegaron a Cuba, donde tuvieron una
destacada participación junto al Movimiento 26 de Julio y las columnas
guerrilleras del Comandante Fidel Castro en la lucha contra el dictador
Fulgencio Batista y Zaldívar. El 20 de febrero del año 1956 los hermanos Ramos
Peguero se encontraban entre los fundadores del Movimiento Popular Dominicano
(M.P.D.), que levantó la tesis de “Lucha interna o Trujillo siempre”, tesis que
resumía la necesidad y la decisión de regresar al país a combatir la oprobiosa
tiranía “en su propia madriguera”. Además, sostenía las consignas: “Siempre hay
que atreverse” y “Patria o muerte, venceremos”.
De alguna manera, “El Lebranche”
estaba conectado en la lucha contra Batista y contra Trujillo. Por eso tan
pronto llegó al país un núcleo de los fundadores del M.P.D., Jorge Puello no
vaciló en integrarse a ese proceso de lucha abierta contra una de las más
sanguinarias tiranías de América Latina, que no enfrentaba manifestaciones
callejeras desde la década de los ´40. Era una decisión muy peligrosa. Se
trataba de arriesgar de verdad el pellejo. No faltaron quienes se mostraban
desconfiados, pues pensaban que sólo unos locos o agentes de Trujillo se atrevían
a realizar semejante desafío. Jorge Puello estaba convencido de la seriedad del
proyecto, pues allí, además de los hermanos Ramos Peguero, había viejos
militantes comprometidos, como el dirigente obrero Baldemiro Castro, asesinado
más tarde, en 1965, durante el intento de asalto a la fortaleza del Ejército en
San Francisco de Macorís.
Jorge Puello Soriano, Junto a
Máximo López Molina, Andrés Ramos Peguero, Rafael D´Castro y muchos otros
dirigentes obreros y estudiantes que se fueron sumando, vivió y sufrió los
cruentos embates de los “Paleros” que dirigía un detritus social llamado José
Antonio Jiménez (Balá). En innúmeras ocasiones el local del M.P.D., ubicado en
la avenida José Trujillo Valdez, actual avenida Duarte No. 12, fue asaltado por
la banda paramilitar trujillista. Allí siempre estuvo Jorge Puello Soriano, que
no era de los que se quedaban observando de lejos y luego de la muerte del
tirano aparecieron como “anti-trujillistas radicales” y que todavía se atreven
a reivindicar su condición de “fundadores del M.P.D. en el país”.
Cuando Jorge Puello Soriano
recibió su primer bautismo de sangre y de fuego no hizo más que reafirmar su
disposición de lucha para salir del sátrapa. Los ataques sangrientos se
sucedían uno tras otro. La determinación de los emepedeístas se crecía. Ahí
estaba El Lebranche. Ahí estaba el zapatero. Ahí estaba el dirigente obrero
seguidor de Raúl Cabrera y de Mauricio Báez. Entre otras tareas, tenía la
responsabilidad de distribuir el periódico Libertad, que el pueblo esperaba
“como pan caliente”, por las valientes y siempre documentadas denuncias contra
los crímenes y el saqueo de la tiranía, y por los profundos análisis políticos
que traía.
Ya fuera en una “Vespa”
(motocicleta de fabricación italiana) o a pie, “el hijo de doña Nina” recorría
las barriadas y lugares de trabajo, como los muelles y las fábricas,
distribuyendo el periódico Libertad y reclutando combatientes, principalmente
entre la clase obrera, que tuvo una gran integración al Movimiento Popular
Dominicano, contándose muchos de ellos entre los 87 emepedeístas asesinados en
menos de un año. Muchos otros de los camaradas de Jorge en la etapa de la
fundación del M.P.D. en el país fueron encarcelados y torturados, entre ellos
Andrés Curiel (El Santo). Y todo aquello sólo sirvió para que este humilde hijo
de la clase obrera templara cada vez más su voluntad y su resuelta disposición
de lucha.
En cada una de las numerosas
peleas contra los paleros trujillistas, Jorge usaba sus armas habituales de
entonces: palos, piedras, cascos de botellas, pedazos de hierro…y también tuvo
que tirarse varias veces de una azotea y brincar muchas paredes, pues los
esbirros portaban armas de fuego, además de estar apoyados por la Policía. La
pelea era desigual, pero la dignidad siempre salía fortalecida y cada vez se
sumaban más combatientes.
Y como si numerosos jóvenes
tuvieran una vocación por la inmolación, cada día afluía una mayor cantidad al
local donde se desplegaba la bandera roja y negra de la liberación
latinoamericana. La lectura de determinados textos sobre la moral y el
compromiso de la juventud, así como los ardientes discursos de Andrés Ramos
Peguero y de Máximo López Molina concitaban la presencia y la adhesión de
numerosas personas, muchas de ellas dispuestas a morir por la libertad del
pueblo dominicano. Allí El Men, como se le conocería más tarde, compartió no
solamente con luchadores de experiencia como Floricel Erickson y sus hermanos,
sino también con jovencitos y adolescentes como Maximiliano Gómez (El Moreno),
Henry Segarra Santos, Miguel Ángel Feliú, los hermanitos Baiks y otros, muchos
de los cuales pagaron con la vida su osadía.
Muerto el tirano Trujillo, el
M.P.D. encabezó la lucha de la izquierda al frente de los contingentes
populares que se lanzaron a las calles a ejecutar el proceso de
destrujillización. Y en esas grandes movilizaciones que hicieron huir a los
remanentes de la tiranía, incluido Joaquín Balaguer, que tuvo que asilarse en
la Nunciatura Católica, ahí estuvo El Men. De igual manera, estuvo en las grandes
jornadas de lucha de la clase obrera contra los explotadores patronos. Siempre
recuerda su combate junto a Baldemiro Castro contra los esquiroles
(rompe-huelgas) en la industria de los hermanos Bolonotto, en apoyo a los
trabajadores de esa empresa.
Después del golpe de Estado
contra el Gobierno constitucionalista de Juan Bosch, en septiembre de 1963,
tanto el Catorce de Junio (1J4), como el Movimiento Popular Dominicano (M.P.D.)
se propusieron levantar movimientos guerrilleros rurales. En el M.P.D. surgió
la propuesta de organizar el levantamiento en Cevicos, al Noreste del país.
Jorge Puello no estuvo de acuerdo con el levantamiento en esas circunstancias,
pues sostenía que no se había hecho el trabajo de implantación de la guerrilla.
Ya El Men era parte del Comité Central de la organización, donde se impuso el
proyecto de foco guerrillero. La Historia habrá de juzgar y aclarar muchas
cosas sobre este abortado movimiento guerrillero y sus armadores.
Pese a su posición disidente
sobre el levantamiento guerrillero, Jorge Puello asumió la decisión con una
disciplina de absoluta consecuencia. Tratándose de “arriesgar el pellejo”, sin
embargo, el hoy legendario luchador no sólo se calzó sus botas de guerrillero,
sino que en su condición de zapatero confeccionó la de los otros futuros
combatientes. Allí se fue un núcleo de dirigentes emepedeístas, acompañados por
militantes de la región. Probablemente infiltrados o delatados, fueron
perseguidos y encarcelados. Luego saldrían amnistiados, y allí estaba El Men,
que por cierto ostenta el record de haber sido amnistiado en unas cinco
ocasiones.
El Men viajó a Cuba, donde se
entrenó militarmente y estudió economía política. A su regreso, se integró
inmediatamente a su puesto de trabajo político en el movimiento obrero. Ya no
podría integrarse a las labores remunerativas. Era un cuadro político
revolucionario a tiempo completo, que andaba recorriendo diferentes zonas
orientando y reclutando obreros para la militancia emepedeísta.
Al producirse la Guerra de Abril
de 1965, convertida en Guerra Patria luego de la intervención yanqui, el ya
experimentado militante revolucionario y dirigente obrero se integró a las
fuerzas combatientes. Fue de los responsables del Comando que funcionó en la
escuela que luego se conocería como “Ensanche Cucaracha”. También estuvo en
otros comandos emepedeístas o mixtos de “catorcistas y emepedeístas”, así como
en el Comando Central del M.P.D. en la Escuela Argentina.
Tuvo una destacada participación
militar en las acciones de contención de los invasores yanquis en la línea de
penetración a la zona constitucionalista, pues debe recordarse que el Comando
central del M.P.D. estaba a 150 metros de la línea establecida por los
invasores.
Entendiendo que era necesario
romper el cerco que confinaba a las fuerzas constitucionalistas en la parte
baja de la ciudad de santo Domingo, se planteó la extensión de la guerra a
otras ciudades, como Santiago y San Francisco de Macorís. El G-4, grupo
integrado por el Movimiento Revolucionario Catorce de Junio (1J4), el
Movimiento Popular Dominicano (M.P.D.), el Partido Revolucionario Dominicano
(P.R.D.) y el Partido Revolucionario Social Cristiano (P.R.S.C., Machete
verde), junto a militares constitucionalistas, integró equipos para enviarlos a
esos lugares. El Men fue destinado a
Santiago. Antes de poder entrar en acción, fue apresado por las fuerzas
reaccionarias. Aunque dijo y sostuvo en los interrogatorios que: “Yo sólo ando
por aquí bebiéndome mi romo”, fue encarcelado y posteriormente amnistiado cuando
se produjo la firma del “Acta institucional” que puso fin a la contienda
armada.
Al salir de la cárcel, como buen
soldado asumió inmediatamente su función de dirigente emepedeísta y de
orientador sindical, pues era el Secretario de asuntos obreros. Instalado el
neotrujillismo balaguerista en el poder, ahora Jorge Puello tenía su puesto de
trabajo en los centrales azucareros de San Pedro de Macorís, principalmente en
el ingenio Consuelo. Fue donde recibió su nombre de “El Men” por los obreros
que orientaba y los cuales participaban en escuelas de formación obrera,
política y cultural. También formó parte
de la Juventud Obrera Revolucionaria (JOR).
Junto con Maximiliano Gómez
Horacio (El Moreno), Roberto Antonio Figueroa Taylor (Chapó), Manolo (Caco de
Ñame), Juan Niemem y otros dirigentes formó varios sindicatos, los cuales
integró a una federación de trabajadores azucareros. En reconocimiento a su
ardua labor como organizador y educador de los trabajadores, fue beneficiado
con una estancia en la República Popular China, donde recibió entrenamiento y
formación en política y economía.
En el lejano país asiático del
Gran Timonel Mao Tse Tung (Mao Tze Dong), El Men estableció una estrecha
relación con dirigentes obreros y del Gobierno revolucionario. Este viejo guayacán
de la revolución dominicana siempre recuerda la satisfacción que le produjeron
las grandes ovaciones que recibió cuando en representación de su país y de los
obreros dominicanos cantó “Esclavo Soy” en una plaza pública. También ha
viajado a otros países socialistas, donde ha recibido cursos de formación
política y ha participado en numerosos actos de solidaridad y de coordinación
de la lucha en el campo internacional.
Como cuadro profesional
revolucionario, El Men fue enviado a varias regiones del país. Mientras
desarrollaba trabajos en la zona del municipio de Nagua, El Men fue apresado y
golpeado salvajemente. Nunca le pudieron arrancar ninguna confección sobre su trabajo
o sobre la ubicación de sus camaradas. En la zona de La Vega realizó un
importante trabajo, junto a dirigentes y militantes como el asesinado Stalin
García Muñoz, y con un amplio apoyo de colaboradores.
En la zona de Constanza El Men se
desplazaba por los campos de Palero, La Sabina, Las Auyamas y otros. Resultaba
bastante difícil de realizar su trabajo en una zona donde la gran mayoría de
sus habitantes son predominantemente de tez blanca y de baja estatura, sobre
todo en esa época, mientras el cuadro político que se movía por allí era alto,
de color negro y de una tipología totalmente diferente a los lugareños. Logró
que su manto y su leyenda, junto a la base social del partido le permitieran
encubrir su verdadero objetivo en esos lugares. Era “vendedor” de ciertas
mercancías. Por ahí andaba con una caja de “rolos y pinchos” en la cabeza.
En Moca, junto a otros camaradas,
como “El Popular” y a perredeístas aliados, como el fallecido Winston Arnaud,
formó una fuerza militar conocida como “Los Truenos de Machepa”, comandos de
acción contra la represión de la dictadura del genocida Joaquín Balaguer.
A inicios de la década de los ´70
comenzaron a manifestarse contradicciones en el seno del Movimiento Popular
Dominicano. Un grupo de dirigentes y militantes, varios de los cuales han
terminado sus días o se encuentran abiertamente al lado del enemigo, comenzaron
una labor de división del partido, pues planteaban la “legalización” del mismo
y la conversión del mismo en un instrumento domesticado, renegando de la lucha
de clases y del enfrentamiento contra la dictadura balaguerista. A Jorge Puello
Soriano, El Men, junto a dirigentes como David Onelio Espaillat Campos, le tocó
encabezar la lucha por salvar el honor del M.P.D., enfrentando la camarilla que
entonces fue denominada como “legalista”, y que amenazaba con destruir el
destacamento de vanguardia contra la dictadura balaguerista y en defensa del
pueblo dominicano.
En septiembre de 1971 fue
asesinado el viejo y emblemático militante del M.P.D., Jesús María Álvarez
(Boyoyo) fue secuestrado, asesinado y tirado entre un serón a un canal de
riego. Y casi simultáneamente fueron asesinados dos esposos pastores cristianos
estadounidenses, los señores Poster. Inmediatamente esos crímenes fueron
atribuidos a la Policía. No había duda de ello. Sin embargo, el jefe de la
Policía en Santiago, Eligio Bisonó Jackson, acuso de esos abominables crímenes
a los dirigentes emepedeístas Jorge Puello Soriano (El Men) y a Lorenzo Enrique
Vargas Ventura (El Sombrerero). Arreció una tenaz persecución contra los dos
dirigentes. El Sombrerero fue apresado posteriormente, el 4 de abril de 1972,
durante la ocupación de las instalaciones de la Universidad Autónoma de Santo
Domingo (UASD).
En 1972, El Men había sido electo
Secretario general del M.P.D. La ruptura definitiva con el sector “legalista”
se produjo definitivamente en 1975, aunque siguieron tratando de usurpar el
nombre del M.P.D. hasta unos años después. Jorge Puello, en la más absoluta
clandestinidad, ya que era perseguido a muerte, se mantuvo dirigiendo el
partido y moviéndose entre el Distrito Nacional y la región del Cibao (Norte).
En febrero de 1976 el Secretario
general emepedeísta se proponía dar una entrevista en la ciudad de Santo
Domingo, hacia donde viajó desde la región Norte, donde se encontraba haciendo
vida clandestina. Fue delatado y apresado junto a dos camaradas. Fue acusado de
muchísimos delitos, entre ellos un atraco al Banco Popular Dominicano, donde él
era quien “manejaba el yip”. Y resulta que el dirigente emepedeísta nunca
aprendió a manejar un vehículo de motor que no fuera una “vespa” (motocicleta).
Junto a otros presos políticos
fue trasladado a numerosas cárceles de pueblos fronterizos, como Dajabón, donde
era confinado en celdas solitarias, y recibía inenarrables maltratos En una de
esas celdas había estado Henry Segarra Santos, desparecido y asesinado, en julio
de 1969. Todo esto fue superado sin doblarse en lo más mínimo. El partido y sus
familiares estaban siempre alerta, ya que a cada momento llegaban informaciones
de que le podrían aplicar la “Ley de fuga”, como efectivamente hicieron con el
dirigente revolucionario Enrique Figueroa (Enriquito), al ser trasladado de
Dajabón hacia la Capital Santo Domingo.
Su presencia en aquella dura y
peligrosa cárcel fronteriza con Haití, El Men creó una conmoción, tanto dentro
como fuera de la cárcel. No sólo las bases del M.P.D., sino militantes de otras
organizaciones y gente común del pueblo mantuvieron una actitud de apoyo
solidario. En la propia cárcel, pese a ser presentado como un preso muy
peligroso, incidía hasta en sus custodios. Como curiosidad anecdótica, Jorge
Puello recuerda que el día de “nochebuena” del 1977 lo celebró junto a su
carcelero del momento, tomándose “un pote de romo” (ron, alcohol).
El Men luchó hombro con hombro
con una pléyade de camaradas emepedeístas
como Máximo Antonio López Molina, Andrés Marcelino Ramos Peguero
(Andrecito, El Dominico), Otto Morales Efres (El Gorila), Amín Abel Hasbún (El
Turco), Maximiliano Gómez Horacio (El Moreno), Roberto Antonio Figueroa Taylor
(Chapó), Numitor Elpidio Jiménez Sarnelly (Tito Monte), Henry Segarra Santos
(Santiago), Tulio Rivas (Marino Pata Caliente), Frediberto Bravo Santana
(Picho), Plinio Matos Moquete, Lorenzo Vargas, David Onelio Espaillat Campos y
César Augusto-Flavio-Suero. Y de igual manera con militantes y combatientes de
otras organizaciones, como Leal Prandy (La Chuta), Cerón Polanco, Virgilio
Perdomo Pérez y Barbarín Mojica.
Ha compartido su experiencia y su vivencia de
lucha, en la guerra, en las cárceles, en eventos nacionales e internacionales
con otros emblemáticos combatientes revolucionarios dominicanos de varias
generaciones que se encuentran en primera fila, como Narciso Isa Conde, Iván
Rodríguez e Ignacio Rodríguez Chiappini.
Jorge Puello salió de la cárcel
amnistiado cuando el genocida Joaquín Balaguer fue desplazado del poder por el
Partido Revolucionario Dominicano, cuando el Senador Salvador Jorge Blanco
sometió una Ley de Amnistía, ya que el Presidente Antonio Guzmán se resistía a
decretar la amnistía para los presos y los exiliados políticos.
Al salir de la cárcel, El Men se
integró a su partido en su condición de Secretario General, impregnándole
dinamismo a la nueva línea política y organizativa de “Las Cuatro Ramas”, en
sustitución de la táctica política Hilda Gautreaux, la HG. Entre sus aportes
teóricos se destacan varios documentos sobre la línea de construcción del
partido, como la “Línea de crecimiento anormal” y “La Juventud de Avanzada
Pablo A. Martínez”.
Continuó, a la vez, su trabajo
con la clase obrera y su amplia relación con los sindicatos como el de Arrimo
Portuario (POASI), el de la construcción y otros. En su trabajo de solidaridad
internacional viajó varias veces a Panamá, durante el Gobierno del General
Torrijos. Compartió con los señores Ester María y Carlos Wong, de la “Casa
Azul”, espacio cultural y de solidaridad con los pueblos. De ahí, que asumió la
edición de la revista CONASOL. El Men ha compartido con reconocidos dirigentes
revolucionarios y progresistas a nivel internacional, como el Comandante Fidel
Castro Ruz, General Omar Torrijos y el Comandante Hugo Chávez Frías.
El legendario dirigente comunista
ha recibido numerosos reconocimientos de parte de organizaciones obreras,
campesinas, revolucionarias, patrióticas, de defensa de los derechos humanos,
de pobladores, etcétera, en diferentes lugares, como Santo Domingo, Barahona,
Puerto Plata, Santiago, La Vega, Moca y San Pedro de Macorís.
Jorge Puello es el más antiguo y
emblemático dirigente del M.P.D. En el tercer congreso emepedeísta fue
declarado a unanimidad miembro Ad vitam (de por vida) del Comité Central. Esa
disposición se ha ratificado en cada uno de los congresos posteriores. Luego ha
sido declarado Presidente Ad Vitam del M.P.D.
Ha vivido momentos de tristeza y
de alegría. Ha pasado por estrecheces económicas. El “zapatero feliz” le ha
puesto “buena cara al mal tiempo”. Ha rodado por diferentes caminos, pero
siempre en el sendero de la revolución. No se ha dejado deslumbrar por el oro
corruptor. No se ha dejado encantar ni ha caído en las veleidades del sistema
opresor y de sus agentes domesticados. Ha sido radical en el buen sentido de la
palabra, en el sentido que le dio Marx. Se ha sentido feliz, aun en medio de
innúmeras dificultades, persecuciones y torturas. Ha visto caer a decenas de
camaradas, con los cuales ha convivido estrechamente. Ha estado en la guerra, y
por ello ha tenido que disparar. Pero ha brindado mucho amor. Ha sonreído. Ha
cantado y bailado. Nunca se ha sentido
abatido. Ha sido fuente de inspiración.
En la República Dominicana es
imposible hablar de la lucha del pueblo durante los últimos 55 años sin hablar
de Jorge Puello Soriano (El Men), ejemplo de firmeza, de compromiso y de
resistencia. A sus 89 años, este robusto Guayacán, histórico dirigente
emepedeísta, dirigente obrero y militante comunista es un vivo y enaltecedor
ejemplo para las actuales y futuras generaciones de combatientes por la
libertad y la justicia de nuestro pueblo y de los pueblos del Mundo.

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