Manuel María Mercedes: La voz vertical de los derechos humanos
"El crimen y la delincuencia deben ser condenados con arreglo a lo que dice el Estado de derecho. Corresponde a la justicia establecer las sanciones"
Por Manuel Salazar
En este momento hay una campaña
de diatribas contra el compañero Manuel María Mercedes Medina, el presidente de
la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; la que remite a la cuestión de
los derechos democráticos y al Estado social de derecho que se inscriben en la
Constitución de la República.
Manuel María Mercedes Medina, que
se formó como militante político en los tiempos de los crímenes aleves y
extrajudiciales contra la Izquierda por parte de la policía en el gobierno
dictatorial del Balaguer de los 12 años; postula con claridad meridiana que los
delincuentes pobres y los ricos deben ser juzgados y condenados por la
Justicia.
Corresponde a los tribunales de
la República, parte esencial del Estado, juzgar y condenar a todo el que
incurra en hechos delincuenciales.
La policía, parte también del
Estado, solo puede perseguir, apresar y someter a la justicia a quiénes
transgreden la convivencia cívica de la sociedad.
El crimen y la delincuencia deben
ser condenados con arreglo a lo que dice el Estado de derecho. Corresponde a la
justicia establecer las sanciones.
¿Que la justicia dominicana
castiga a una persona que "se roba" un racimo de plátanos para dar de
comer a su familia, pero libera o trata con manos de seda a los que se roban
millones del erario público? Es verdad contundente.
En este caso, la lucha continúa
para que haya una justicia verdadera en el país.
Pero nada justifica tampoco que
la policía mate a los delincuentes pobres de manera extrajudicial, y a los de
cuello blanco les de trato fino, delicado.
Ambos tipos de delincuentes deben
ser juzgados y sancionados por los tribunales correspondientes.
Es lo que postula el Dr. Manuel María
Mercedes Medina, conocedor del Estado de derecho, y quien en sus años de
estudiante universitario sufrió por los asesinatos en modo extrajudiciales de
la Policía Nacional contra la juventud dominicana. Como ocurrió con Amín Abel
Hasbún, Orlando Martínez, William Mieses y cientos y cientos.
El Estado dominicano ha fracasado
en eliminar las causas que generan violencia e inseguridad ciudadanas; ha
fracasado en impedirla y controlarla.
Hay una ciudadanía afectada por
esa violencia, y se puede entender que emocionalmente parte de esta se muestre
partidaria de que se le dé "pa bajo a los delincuentes".
Pero eso no debe llevar a que se
desconozca que el Estado dominicano refugia su fracaso en los crímenes
policiales extrajudiciales.
De ahí la supuesta firmeza del
presidente Luis Abinader reclamando a los delincuentes que se entreguen a la
policía "para que no les vaya peor".
Entregarse a la policía,
institución en la que hay muchos oficiales y alistados nobles y correctos; pero
que también está infectada en todo el cuerpo de delincuencia común.
Es posible que cuando algunos
efectivos policiales asesinan a delincuentes, en el fondo se autoincriminan.
Porque así silencian una posible complicidad de alguna parte del cuerpo
policial con la delincuencia organizada.
Manuel María Mercedes Medina,
lleva a cabo una lucha de principios, en defensa del Estado de derecho por el
cual hemos luchado varias generaciones de dominicanos desde la Era de Trujillo.
Es ciertamente una lucha
contracorriente, porque hay muchas voces con poder que la contravienen; y lo
hacen con una orquestada compaña de diatribas contra la voz y persona firme y
vertical del compañero Manuel María Mercedes Medina.
Pero Manuel María Mercedes Medina
es consciente del papel que juega, y de las acechanzas a la que se expone.
Pero, además, no está solo. Mucho
pueblo y gente consciente lo acompañamos.
-El autor es dirigente del Partido
Comunista del Trabajo (PCT)

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